Lingüistas de RUDN University demostraron que la cantidad de vocabulario afecta a la capacidad de distinguir vocales en una lengua extranjera

Lingüistas de RUDN University demostraron que la cantidad de vocabulario afecta a la capacidad de distinguir vocales en una lengua extranjera

Lingüistas de RUDN University establecieron que la cantidad de vocabulario de una lengua extranjera determina la precisión con la que una persona capta las diferencias en el sonido de las vocales de esta lengua.

El segundo idioma (L2) en lingüística es cualquier idioma que una persona aprende después del idioma nativo. El primer idioma (L1) afecta a la calidad del segundo idioma. Si el idioma nativo no tiene una variedad de pronunciación de vocales, será más difícil para una persona captar y reproducir los sonidos de un segundo idioma (L2) más rico en vocales. Por ejemplo, es difícil para los españoles captar las diferencias entre los sonidos [i] e [i:] del inglés, porque en español solo existe el sonido [i]. Unos lingüistas de RUDN University comprobaron cómo la cantidad de vocabulario del idioma L2 puede afectar a la capacidad de distinguir los sonidos del mismo.

«Por primera vez, estudiamos un nuevo conjunto de idiomas: ruso e inglés. El idioma ruso fue elegido porque tiene solo cinco vocales, mientras que el inglés tiene un sistema complejo de vocales. Asumimos que sería difícil distinguir las vocales en inglés para las personas de habla rusa», comentó Georgios Georgiou, PhD, investigador postdoctoral del Departamento de Lingüística General y Rusa, Facultad de Filología, RUDN University.

Los sonidos de las vocales se pueden describir utilizando un conjunto de parámetros: los formantes. Físicamente, estos valores indican la frecuencia de las vibraciones y se miden en hercios, pero se pueden usar para determinar exactamente cómo se mueve la lengua de una persona al pronunciar un sonido de vocal. Por ejemplo, el primer formante está relacionado con la altura de elevación de la lengua y el segundo muestra qué tan cerca está la lengua de los dientes. En el idioma ruso (L1) hay 5 vocales [i, e, a, o, u], en inglés (L2) existen 11. Los lingüistas de RUDN University colocaron los sonidos de las vocales de los idiomas L1 y L2 en un plano de coordenadas, a lo largo de cuyos ejes establecieron los valores del primer y segundo formantes. Se obtuvo un conjunto de puntos entre los que se pudo medir una distancia, cuyo valor se usó como indicador de diferencia entre sonidos. Basándose en las distancias medidas, los lingüistas asumieron que las parejas de vocales en inglés [i:]/[I] y [e]/[ɜː] son ​​más fáciles de distinguir entre sí que las demás parejas. En la parte experimental, los lingüistas comprobaron esta hipótesis y descubrieron cómo esto se ve afectado por el volumen del vocabulario de los participantes en el estudio.

Los lingüistas escogieron a 28 estudiantes de habla rusa de entre 17 y 19 años. Ellos estudiaron inglés con la pronunciación británica durante un promedio de ocho años en la escuela o cursos, nunca vivieron en un país de habla inglesa durante más de un mes, alcanzaron el nivel B2, y no han obtenido un nivel mayor a A2 en ningún otro idioma extranjero. Los participantes fueron divididos en dos grupos. El primer grupo tenía un vocabulario pequeño (en promedio 5500 palabras), el segundo un vocabulario grande (7150 palabras) en inglés. La cantidad de vocabulario se determinó mediante una prueba en línea. Los participantes tuvieron que elegir la definición correcta de las palabras entre las opciones propuestas. La cantidad aproximada de vocabulario estuvo determinada por el número de respuestas correctas. La prueba psicoacústica se realizó en dos partes: primero, los participantes escucharon palabras en inglés y debían relacionar las vocales de estas palabras con sonidos de su idioma nativo. En la segunda parte, los participantes escucharon tres palabras y tuvieron que determinar si la vocal de la segunda palabra coincide con las vocales de la primera o tercera palabra.

Se descubrió que la capacidad de asociar las vocales del idioma L2 con las vocales del idioma nativo no depende del vocabulario. Los participantes del primer grupo encontraron un análogo ruso del sonido inglés en el 95% de los casos, y los del segundo grupo lo hicieron en el 94,7% de los casos. Sin embargo, la cantidad de vocabulario influyó en la capacidad de distinguir pares de vocales en palabras similares. Por ejemplo, los estudiantes con un vocabulario amplio distinguieron el par [ɪ]/[iː] en el 71% de los casos, mientras que los de menor vocabulario en el 59% de los casos.

«En el futuro, planeamos estudiar la influencia de factores externos adicionales. Por ejemplo, es importante averiguar cómo el saber otra lengua extranjera afecta a la capacidad de distinguir sonidos en el idioma L2», expresó Georgios Georgiou, PhD, investigador postdoctoral del Departamento de Lingüística General y Rusa, Facultad de Filología, RUDN University.

Los resultados fueron publicados en la revista Language Learning and Development.

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